RESEÑA | ‘SIN TIEMPO PARA MORIR

En 2006 la fama de Daniel Craig dio un salto gracias a la selección para ser de uno de los espías más famosos del cine. 15 años después del inicio de la saga es momento de decirle adiós a Daniel Craig y su emblemático James Bond.

‘Sin Tiempo Para Morir es la película con la que Daniel Craig abandonará el papel de James Bond, uno que se ganó el respeto y cariño de la audiencia y que su paso en la cultura popular dejó  huella como ningún otro.  Rescatando recuerdos y personajes de cintas anteriores  para conectarlas por última vez la trama nos lleva al ahora retirado James Bond quien busca vivir una vida alejada del pasado.

James Bond vuelve al servicio secreto en el primer trailer de No Time To Die « Via X

Un James Bond más blando

A diferencia de las primeras secuencias de cintas como Casino Royale (2006) o Skyfall (2012) en Sin Tiempo Para Morir no tenemos una introducción cargada de acción sí no que nos dan un inicio más relajado y melodramático que nos muestra a un Bond más humano y que en su búsqueda de paz quiere vivir una vida normal alejado del tormentoso pasado que aún lo persigue. El filme no abandona la acción característica de la saga pero sí nos muestra un inicio diferente para conectar más con los ideales del personaje. Conforme esta avanza tendremos acción hasta un punto donde incluso se compensa la falta de acción al inicio de la película.

Al igual que sus predecesoras esta última entrega nos otorga un espectáculo enorme lleno de acción constante y que trata de mantener un equilibrio entre trama que, a pesar de la existencia de una caída pronunciada del ritmo y una larga duración, no logra afectar en su totalidad la trama por este balancee que se busca entre ambos elementos. Abandonando el camino que Casino Royal (2006) impuso para la saga en cuanto a su manera de desenvolverse narrativamente, No Time To Die prefiere irse por un camino más tradicional y sencillo que puede ser comparado con la narrativa de cintas de acción actual tal como Spectre (2015) hizo. Esta actualización de narrativa y la inclusión de elementos más tecnológicos para acentuar la presencia del personaje en nuestros tiempos modernos hace que la cinta sea fácilmente comparada con Misión Imposible que sí bien ambas son distintas, no dejan de ser cintas de acción de espías interpretadas por galanes de Hollywood.

Salvo a unas excepciones, los villanos de Bond son lo único que la saga Craig siempre ha dejado a desear. A pesar de las buenas actuaciones de sus interpretes y el potencial de los personajes, estos siempre han sido desperdiciados con desarrollos que al final no aportan nada y que sólo cumplen el papel antagónico de ponerle trabas al protagonista. Y en Sin Tiempo Para Morir esta no es la excepción. Rami Malek, quien a pesar de dar una buena actuación para su personaje es entorpecido por el guion alrededor de este que no le permite ser un villano final memorable y al igual que el resto pasa sin pena ni gloria al olvido. Por otro lado esta cinta tiene una corta pero espectacular aparición de Ana De Armas quien en su corto tiempo en pantalla se lleva suspiros y momentos con una secuencia cargada de acción ligada al carisma que la actriz irradia.

Un buen final para la saga

Esta película cumple las características de cualquier otra película de 007 y a pesar de no ser lo que Casino Royal (2006) quiso establecer para la saga sí es una película disfrutable de inicio a fin y al mismo tiempo es la despedida ideal para que Craig deje ir al espía internacional más querido de una manera que nosotros como espectadores podemos estar satisfechos.  Aquí conocemos a un Bond más abierto a sus sentimientos y que refleja el paso de la edad para el personaje y el interpreté haciendo que la salida del actor sea algo cálido y melancólico a pesar de ser una cinta de acción.

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