RESEÑA | ‘Estación Catorce’ – Festival Internacional de cine de Morelia.

Imagina que tienes 7 años y debes esconderte dentro de tu propio hogar mientras afuera están asesinando a tus vecinos. Con similitudes a situaciones planteadas en el Neorrealismo Italiano, ‘Estación Catorce’ dirigida por Diana Cardozo, quien utiliza composiciones asfixiantes para ponernos en situación, nos lleva en cercanía a un personaje infantil quien ve el violento mundo que lo rodea a través de juegos y con una visión inocente de lo que pasa. La cinta nos pone en el punto de vista de Luis, un niño de 7 años (una de las edades más vulnerables) proveniente de una localidad que se ve sometida por la violencia y el narcotráfico. En este descubrimiento del mundo Luis tiene primeros contactos con la muerte y se desarrolla al margen de la masculinidad frágil por parte de su padre.

Un niño que crece rodeado de violencia.

Estas situaciones pesar de no tener un impacto instantáneo, claramente tendrán una repercusión en su manera de desarrollarse y crecer en ese entorno. Uno como adulto puede ver la preocupación de que allá afuera existan generaciones que crezcan bajo este miedo impartido por tu propia localidad y que, por si fuera poco, dentro de tu propia casa tengas situaciones de violencia y malas influencias.  Ejemplo de esto es que Luis se ve obligado a convertirse en un ladrón, todo por influencia de su padre. Lo que resulta en que sea señalado por sus amigos de la localidad. Hay momentos en la cinta en las que, nosotros como adultos espectadores, escuchamos lo que Luis ve y aunque no lo veamos sabes que es lo que está pasando lo que acentúa a la perfección este primer acercamiento inocente de algo que a su edad no debería haber visto.

Así como en ‘El Ladrón de bicicletas’ (1948) Vittorio De Sica nos presenta su entorno y las adversidades que se vivían en la Italia postguerra. Así funcionan las cosas dentro de la visión de Cardozo en ‘Estación catorce’ en donde la relación padre e hijo es importante y se nota la influencia que el padre tiene sobre su hijo y la preocupación del espectador de que el hijo siga los pasos de su padre, cosa que la cinta resalta en momentos donde vemos a Luis adoptar las acciones de su padre; mientras van de paso a través de las adversidades de  su misma localidad, la falta de recursos, y la necesidad de salir adelante sin importar el costo ni el esfuerzo.

La influencia de Luis es su padre, eso es claro y preocupante.

Su padre es un hombre que lo da todo por su hijo, o eso aparenta. Realmente es un hombre que no acepta un no por respuesta y su incapacidad de controlar sus impulsos lo vuelven agresivo. Este personaje recorre decenas de kilómetros solo para mostrar que tienen la razón, aunque no la tenga. Y Luis se ve influenciado por estas conductas pero al mismo tiempo duda de que lo que su padre haga esté bien o sea lo correcto.  Tristemente la película no muestra a una contraparte del padre, no hay quien le enseñe a Luis el camino del bien y que no debe necesariamente ser como su padre.

‘Estación Catorce’ en poco tiempo logra presentarnos a un niño perdido en el violento mundo que lo rodea quien crece en una situación de violencia y se ve obligado a vivir los horrores de su entorno. Una película asfixiante visualmente y al mismo tiempo preocupante por el hecho de saber que allá afuera, hay localidades al margen de la violencia en donde los niños no tienen más opción que ayudar a los adultos a recoger los cuerpos de los vecinos con los que alguna vez cruzaron miradas.

AGREGAR COMENTARIO

NEWSLETTER

ESCUCHA NUESTRO PODCAST